"Los primeros días estuve sin internet en Alemania y fui escribiendo las cosas según me iban sucediendo día a día, así que con más de una semana de retraso publico la segunda entrega de la aventura, esta se corresponde con el 6 de febrero de 2013"
Un primer día amanece en Alemania, ¿es cosa mía o sale el
Sol más temprano que en España? Con los primeros rayos del Lorenzo la vida en
este nuevo territorio comienza. Preparándome el primer desayuno, la primera sorpresa: Aquí la leche sabe a leche, ¡¡está buenísima!! ¿Por qué
en España se empeñan en vendernos esa basura a la que llaman leche?
Me preparo para visitar la universidad por primera vez, mi
compañera de piso me acompaña y me enseña dónde está, ella en período de
exámenes, con la dificultad que eso tiene en un idioma que no es el nativo y
aún así me ayuda muchísimo, es muy amable conmigo y le estoy muy agradecido.
Por fin conozco a las chicas de internacionales con las que
llevo casi un año hablando, han sido muy amables conmigo en todo este tiempo y
hoy no ha sido una excepción. Aunque por alguna razón el poco inglés que sé
estaba escondido en algún sitio y me ha costado mucho comunicarme. Quiero
suponer que el alemán se superpone al inglés, porque muchas palabras que
conozco en alemán de repente se me han olvidado en inglés. Rathaus, flughafen… Una locura.
He invertido la mañana en comunicarme con mi advisor
y con algunas personas más, aquéllos que se preocupan por mí y que me
han animado a estar dónde estoy. Después he comido con mi compañera y un amigo
Vietnamita suyo, un chico muy simpático, aunque de nuevo mi inglés se
encontraba verloren.
Mientras comíamos ha comenzado una nevada de verdadero
invierno que ha durado hasta las 8 o 9 de la noche, el suelo no llega a
cubrirse porque la sal hace que cuando toca suelo se derrita, pero en las zonas
donde no hay sal puede apreciarse como hay un palmo de altura de nieve, así que
la tarde la he pasado estudiando un poco de alemán, escribiendo y escuchando la
radio en alemán. Contaba algo acerca de Siria, una universidad de Dusseldorf y
algo sobre la izquierda verde y Angela Merkel, poco más he entendido.
Además he ido a la tienda, para ver qué venden por aquí y
qué precios hay, son muy parecidos a España, el nivel de la vida es más o menos igual.
También he visto que venden bacon del
bueno, ya sé que voy a comer. La curiosidad del Abend ha venido a la hora de pagar, aquí no admiten tarjetas de
crédito en ningún sitio, me parece una locura para el turismo, pero ellos
sabrán. Aquí tiene una tarjeta que dan en el banco llamada EC Karte,
nos hablaron de ella en el curso de alemán de este verano, es una especie de
monedero o algo por el estilo, aún no lo sé. Por lo tanto mi próxima aventura deberá ser ir al banco a abrirme una cuenta
bancaria alemana.
Finalmente el día ha terminado con una noticia inesperada, pero bueno
cuando una ventana se cierra unas portás
se abren. Así que vamos a montarnos nuestra propia empresa de reservas ¡con
casinos y con furcias! Es más, ¡pasamos de la empresa…! ¡y de los casinos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario